55 AÑOS FORMANDO SACERDOTES

La historia de la Iglesia en Honduras es, de suyo, sumamente compleja y eso se refleja, de manera particular, en la configuración, tan difícil, de un clero nativo o de un clero diocesano. No podemos negar que el mayor peso de la evangelización de nuestra patria recayó primaria y fundamentalmente sobre los hombros de los religiosos, concretamente los franciscanos y los mercedarios. Desde los primeros pasos de la presencia evangelizadora en el país, pero sobre todo con la llegada del primer obispo al país, una preocupación constante ha sido la de responder a las necesidades pastorales de la región, gobernación, Intendencia o República.

Todo esto ocurría en 1545. Pero apenas 5 años después, tan sólo quedan 7 sacerdotes y apena 3 frailes mercedarios. Todo esto debido a la incapacidad de los poblados para sostener a los sacerdotes, lo que obliga a algunos de ellos a dejar la misión.Con la llegada definitiva de los mercedarios en 1550 y de los franciscanos en 1572, la Iglesia hondureña se inclinará por más de un siglo a privilegiar la obra de los religiosos.Con todo, tanto Jerónimo de Corella como Alonso de la Cerda (Segundo y tercer obispo de Honduras) se preocuparán por fomentar una formación mínima, con una cátedra de gramática, con la intención de que esta se tornase con el paso del tiempo en el primer seminario del país: el Colegio Tridentino. El mayor peso de la evangelización de nuestra patria recayó primaria y fundamentalmente sobre los hombros de los religiosos, concretamente los franciscanos y los mercedarios.

Ya para finales del S. XVI hay testimonios de vocaciones surgidas entre los criollos (hijos de españoles nacidos en América) aunque sus rudimentos académicos los adquieren en aquella "escuelita” episcopal. Tienen que salir hacia Guatemala a concluir sus estudios por lo que una buena cantidad de ellos se quedará fuera y no retornará al país. Juan Modesto Merlo de la Fuente, ya en 1660, proyecta establecer un Seminario. Frente a esta dificultad reaccionará el primer obispo diocesano de origen medio indígena: Juan Modesto Merlo de la Fuente quien, para 1660, proyecta establecer un Seminario. No verá la luz este Seminario bajo los ojos de Merlo de la Fuente sino de Alonso Vargas y Abarca que lo fundará en octubre de 1679. En 1826 se cerró el Seminario por falta de personal y sobre todo por la ausencia de un obispo que dirigiese el destino de la Diócesis, en general.

Mons. Manuel Velez intentó reabrir el Seminario en Comayagua; luego ideó el proyecto de una casa de Formación en Siguatepeque, pero la situación del país no permitía que se sostuviese de manera independiente; y el hecho de necesitar del apoyo del gobierno, obstaculizaba grandemente su mera existencia. En 1905 Mons. José Martínez y Cabañas lo abre nuevamente y dos años más tarde el Seminario es trasladado a Tegucigalpa, por la situación de inseguridad que se vivía en Comayagua. Para 1909, llegan los primeros padres Lazaristas, y ellos asumirán la dirección del Seminario, de tal manera que hasta 1933 el Seminario cambia de nombre: "Seminario San Vicente”. En 1933 Mons. Hombach, segundo arzobispo de Tegucigalpa y antiguo Rector del Seminario, construyó el Seminario en el sector de Casamata con el nombre de "Seminario San José”. Por escasez de fondos, de personal y por recomendación de la Santa Sede, el edificio en sí mismo, albergaba el Seminario Mayor y el Seminario Menor.

Monseñor Héctor Enrique Santos, como Presidente de la Conferencia Episcopal, dispone la fundación de un Seminario Mayor interdiocesano para alumnos de filosofía y teología, Es así que se firma un convenio con la Conferencia Episcopal del Canadá que se compromete a construir el Seminario y proveerlo con los formadores necesarios. De esa manera, en el lugar donde funcionaban juntos los Seminarios en Casamata, se destinará el espacio sólo para el Seminario Menor y bajo la conducción de los Padres Salesianos; mientras que el Seminario Mayor se traslada a un terreno comprado para tal propósito junto al río Guacerique, en la zona conocida como Los Laureles y teniendo una salida junto a la calle que conduce a Lepaterique.

De tal manera que para el segundo semestre de 1962 nace el Seminario Mayor, con un nuevo nombre: "Nuestra Señora de Suyapa” y con carácter interdiocesano. En Junio de 1966, los Padres de las Misiones Extranjeras de Quebec ( Javerianos), contando siempre con el auxilio de algún sacerdote hondureño, asumen la responsabilidad de guiar la formación de los futuros sacerdotes en Honduras, hasta 1996.  En 1997 la Conferencia Episcopal de Honduras confía la dirección del Seminario Mayor a la Provincia Colombiana de los Padres Eudistas;  y en manos de dicho Instituto permanece hasta el presente.