DIMENSIÓN PASTORAL

Justificación

La formación para el ministerio presbiteral hoy en Honduras se ubica dentro del gran proyecto de la Nueva Evangelización de América Latina y el mundo. Es una convocación a lo mejor de las energías de nuestra Iglesia., para preparar a quienes estén llamados a liderar, desde el Evangelio, la construcción, en nuestra patria, de un futuro diferente en todos los órdenes. El Seminario, en Honduras está llamado a formar presbíteros y ministros que den un impulso renovado a todos los proyectos que nacieron a la luz del Vaticano II y que de manera imaginativa y audaz comenzaron a trazar caminos de acción evangelizadora a través de los acontecimientos eclesiales de Medellín, Puebla y Santo Domingo.

La formación presbiteral constata que en Honduras vivimos la realidad de un mundo pluralista, donde coexisten (tolerándose mutuamente o a veces en conflicto abierto) grupos humanos que poseen costumbres, culturas, credos religiosos, valores morales diferentes. Estamos ante una peculiar visión del mundo, de la religión y de la cultura. El seminario forma presbíteros para este nuevo escenario donde se juega la tarea evangelizadora de la Iglesia. Cuando observamos el escenario donde tiene que realizarse la Nueva Evangelización de A. L. y por consiguiente de Honduras son muchos los desafíos que tiene la formación presbiteral hacia el futuro.

El Seminario, para ser fiel a la misión que tiene dentro de la Iglesia, se ubica frente al hombre hondureño, que debe ser integralmente salvado en Cristo y se empeña en la tarea de formar pastores dedicados a servirlo y promoverlo para que sea protagonista de su propio desarrollo. La finalidad primaria del Seminario es "La formación de verdaderos Pastores”.

Objetivos

Formar en los candidatos al presbiterado una mentalidad y espíritu pastoral para que, siguiendo a Jesucristo, Buen Pastor, entreguen su vida al servicio de la Nueva Evangelización en la Iglesia de Honduras.Lograr que los candidatos adquieran una visión global de la acción pastoral para que, como futuros colaboradores de Dios y formándose en las actitudes de Jesucristo Pastor, se preparen seriamente para liderar, en comunión con su obispo y con el presbiterio, la tarea misionera de la Nueva Evangelización. Alentar en los candidatos el espíritu misionero, para que con nuevo ardor, con nuevas expresiones y nuevos métodos, se comprometan en la obra de hacer vivir y reinar a Jesús con el corazón de sus hermanos.

La formación pastoral pertenece al ser mismo de la Iglesia, que es por definición, evangelizadora y misionera: Instituyó a los doce para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar. La Iglesia, Sacramento de Cristo, es la continuadora de su obra. A este fin, por lo tanto, se ordenarán los diversos aspectos de la formación (Humano, Espiritual, intelectual, Pastoral y comunitario) y todo el proceso disciplinar y metodológico del Seminario.

La formación pastoral es global: El Candidato se prepara en los diferentes campos de la acción evangelizadora, proclamación de la palabra de Dios, celebraciones litúrgicas, experiencia de oración personal y comunitaria, evangelización de la religiosidad popular, consejería y asesoría espirituales, acción y compromisos sociales, organización, animación, administración, y dirección de la comunidad y acompañamiento de los movimientos apostólicos y de los sectores específicos de la acción pastoral.

La formación pastoral ha de fundamentarse en una comprensión de la Iglesia que es una esencialmente Misterio, Comunión y Misión, de modo que al conocimiento de una bien fundamentada eclesiología corresponda en los candidatos el espíritu de una convencida eclesialidad.



Los candidatos consideran la acción pastoral, no como mero ensayo o como simple desarrollo de sus propias aptitudes, sino como una auténtica participación en la obra misionera de la Iglesia y la realizan en una humilde actitud de observación y aprendizaje hacia el hecho pastoral: el mensaje (Cristo mismo) el destinatario, las acciones pastorales, el ardor, los métodos, las expresiones. El primer compromiso pastoral de los candidatos al presbiterado es el testimonio personal. Por eso, el primero y principal campo de su actividad apostólica es el Seminario mismo, donde vive y profundiza la fe, la expresa en unas relaciones de mor sincero y la celebra con dignidad y eficacia en la liturgia.

La formación pastoral se realiza de manera gradual, según las diferentes etapas de la formación que va viviendo el candidato y las diferentes habilidades que va adquiriendo y que lo capacitan para servir en la Iglesia mediante los ministerios del lectorado, acolitado, ordenación diaconal y como culmen de la formación del Seminario, la ordenación presbiteral. La formación pastoral se desarrolla mediante la reflexión madura y la aplicación práctica. Se establece así una estrecha relación entre el estudio de la Teología Pastoral y las prácticas pastorales de los candidatos.