DIMENSIÓN INTELECTUAL

Justificación

La formación intelectual de los candidatos al sacerdocio encuentra su justificación en la naturaleza misma del ministerio ordenado y manifiesta su urgencia actual ante el reto de la Nueva Evangelización a la que el Señor llama a su Iglesia a las puertas del tercer milenio. La formación intelectual en los Seminarios debe ser profunda, integral, interdisciplinaria y para la investigación. Evita, por lo mismo, el demasiado activismo, la poca reflexión y una instrucción al margen de la realidad.El estudio de filosofía y de las ciencias humanas y de la formación de un pensamiento crítico son indispensable como ayuda imprescindible para conocer al hombre, su libertad, sus relaciones con Dios, con los demás, con el mundo. El estudio de la Teología que como ciencia proviene de la fe y conduce a la fe, es el fundamento de la formación y contribuye a la maduración de la fe, de la caridad pastoral y del ministerio presbiteral.

A través del estudio, sobre todo de la Teología, el futuro sacerdote se adhiere a la Palabra de Dios, crece en su vida espiritual y se dispone a realizar su ministerio pastoral.



Objetivos

Capacitar a los futuros presbíteros para su ministerio por medio del desarrollo de un pensamiento crítico analítico y sistemático, de modo que puedan dar razón de su fe, comprenda al hombre de hoy, adquieran sentido de la historia y promuevan la nueva evangelización en nuestro país. Integrar la preparación académica es un camino espiritual marcado por la experiencia personal de Dios, para superar a una pura ciencia teórica y llegar a la inteligencia del corazón que es capaz de ver y luego comunicar el misterio de Dios a los hermanos.

Proporcionar a los candidatos al presbiterado métodos e instrumentos de trabajo, de investigación y de actualización constante. Así aprenderán a capacitarse creativamente por sí mismos y en perspectiva de una formación permanente.

La formación intelectual en el Seminario, supuesta la enseñanza media, dentro de un contexto formativo de la diócesis que tenga en cuenta la pastoral vocacional y la formación permanente del clero, comprende: Año introductorio, Estudios Filosóficos, Estudios Teológicos. Los estudios de Filosofía tendrán una duración de tres años y los de Teología, de cuatro, de forma que en ninguna circunstancia sea menos de ocho años en total, aún supuestas las diversas maneras de coordinación o integración, estos estudios son requisito indispensable para la ordenación presbiteral.

Para los candidatos al presbiterado una sana formación filosófica completa su formación, enriquece su formación intelectual con el "culto de la verdad” proporciona una comprensión más profunda del hombre de los fenómenos y líneas de evolución de la sociedad, para un ejercicio "Encarnado” del ministerio pastoral. El curso de la Filosofía busca ofrecer una visión global de la realidad abierta al Trascendente y coherente con la tradición del pensamiento judeocristiano, se abre para acoger la riqueza del pensamiento moderno, de tal manera que posibilite el conocimiento del hombre, del mundo y de Dios.

Junto a la Filosofía, la formación intelectual del futuro pastor cuenta con el auxilio de las ciencias naturales históricas y antropológicas, habida cuenta de la justa autonomía de estas. Se favorece así el diálogo entre la ciencia y la Teología.

La formación intelectual del futuro Sacerdote se basa y se construye sobre todo en el estudio de la sagrada doctrina de la Teología. La verdadera Teología proviene de la fe y trata de conducir a la fe. La fe y la reflexión madura deben ir profundamente relacionadas entre sí, su íntima coordinación y compenetración son decisivas para la verdadera naturaleza de la Teología y por consiguiente, es decisiva para los contenidos, modalidades y espíritu según los cuales hay que elaborar y estudiar la sagrada doctrina. El sentido pastoral de la Teología prepara a los futuros presbíteros para anunciar el mensaje evangélico a través de medios culturales de nuestro tiempo y para plantear la acción pastoral según una auténtica visión teológica. La evangelización de las culturas y la inculturación del mensaje de la fe son de gran importancia en la formación intelectual y humana y exige una Teología orientada por los principios católicos de sobre la inculturación.

La necesidad de unidad y síntesis teológica constituye hoy una preocupación de máxima importancia, cuya solución depende en gran parte toda la eficacia, la vitalidad y la utilidad práctica de los estudios. La unidad y síntesis teológica incluye los siguientes aspectos:

·      Síntesis de las distintas doctrinas teológica

·      Síntesis de los distintos niveles del estudio Teológico

·      Síntesis entre ciencias y experiencias religiosas en relación con la acción pastoral.

·      Síntesis que sea fruto de las aportaciones de las diversas disciplinas y realizada no solamente como término de los estudios sino lograda a lo largo de la formación.

Ante el enorme desarrollo que han tenido las diversas materias teológicas, es evidente que no puede pensarse en una enseñanza enciclopédica que ofrezca respuestas exhaustivas a todas las cuestiones teológicas que hoy se debaten. El estudio teológico permite a los estudiantes pasar de una fe heredada a una fe cuya doctrina sea capaz de iluminar las realidades de los hombres de hoy y de responder a sus cuestiones y aspiraciones.